Este es el primer libro que publiqué y tiene un valor muy especial para mí, no sólo por ser el primero, sino por todo lo que lo involucró y las personas que me ayudaron a hacerlo. Todo comenzó un día de 1986 dando una clase de bajo en mi casa particular a un estudiante recien inciado, y me ví dándole una serie de pautas de programa muy bien ordenadas, cosa que me sorprendió. Analizando esto, resultó ser que, de tantos alumnos que tenia que recien se iniciaban, habia encontrado naturalmente un camino por donde mostrarles paso a paso el camino del estudio del instrumento.
De inmediato pensé en la posibilidad de trasladar todo eso a un libro, y comencé a cranear el cómo prepararlo. Tambien me dije, aun no hay en Argentina ningún método para ningún instrumento que venga acompañado de un cassette (en esos años aún no había Cd's o era algo muy especial) como los que ya conocía de origen USA, así que decidí que el mío fuera el primero, y así lo fue.
Tardé casi un año en escribirlo y ordenar todos los puntos que deseaba estuvieran alli. Cuando tuve mi borrador listo, le pedía ayuda a mi padre, Jose Angel, ya que además que sabia que le gustaría ayudarme (él es pianista clásico aficionado de toda la vida) era un maestro tipeando velozmente la Olivetti. Cuando estuvieron todos los originales listos, mandé fotocopiar cada hoja (eran como 110), en otro sitio me hicieron las tapas y en otro las copias de los cassettes, que pude grabar gracias a la ayuda amistosa y desinteresada de Marcelo Saenz a la guitarra y Gerardo Gardelín a los teclados (con ellos dos tenía en esos años una banda de jazz fusion llamada Ditirambo). Para la publicidad conté con Gustavo Libutti, gran baterista y mejor amigo, quién me ideó una especie de historieta que es la que publicaba en la revista El Musiquero además de usarla como volante que repartía yo mismo en los conciertos. Armé mis primeros 100 libros con la ayuda de mi pareja en ese entonces, Mabel, en casa de Botafogo y Dafne, ya que tenían sitio en una habitación de trabajo que ellos tenían en esas épocas. Nunca dejaré de agradecerles a todos ellos por tanta buena onda.
Ya en 1987 comencé a cargar los libros en un bolso y salí a repartirlos por las casas de música donde los dejaba en consignación, si se vendían cobraba y si no, nada. Pues la cosa comenzó a moverse muy bien y en especial era la editorial Ricordi Americana quien más me compraba ya que los distribuía por el interior del país, que es donde más hambre de información había.
A todo esto, en Enero me había ganado la beca de bajo del primer seminario que hizo Berklee en Argenbtina, junto a otros amigos como Juan "Pollo" Raffo, Diego Urcola, Jorge "Lobito" Martinez, etc. Y entonces Ricordi me ofreció la posibilidad de firmar contrato con ellos, haciéndose cargo de una nueva edición con CD además de una distribución no sólo en el país sino en América Latina y España, cosa que acepté con sumo gusto y placer.
Pobre mi padre, sino tendría que haber estado cargando los bolsos pesados con libros por todo el centro de Buenos Aires...
Ya en Berklee, llegado en Agosto de 1988, encontré numerosos estudiantes de países latinos y fui preguntándoles uno por uno si existía en sus países algún método de bajo con el sistema "minus one", ya sea con cassette o CD. Nadie de ellos pudo responder afirmativamente, cosa que reforzó mi idea de que este método era el primero en su tipo en habla hispana!...
Aun sigue editándose y vendiéndose regularmente, cosa que me enorgullece ya que deben ser cientos y cientos los bajistas que se han formado con el Cuatro Cuerdas. No es raro que algún colega latino me vea y me reconozca y me agradezca por haberlo hecho y por haberles permitido aprender. En esos momentos me embarga una sensación de timidez y modestia muy profunda, además de un agradecimiento a no se quién (en realidad a mí mismo, según hubiera dicho mi analista de aquel entonces) por haberme decidido a concretarlo.
Y después de éste, le siguió el Seis Cuerdas, el Bajo Bassico y el Charango Master.

 

Luego de haber publicado el método Cuatro Cuerdas en 1987 se me ocurrió que porqué no el Seis cuerdas, el primer método para guitarra con cassette usando el sistema "minus one". Para este cometido, hablé inmediatamente con mi viejo amigo Botafogo para que lo hiciéramos juntos, e ipso facto comenzamos a diseñarlo. La teoría ya estaba escrita en mi libro de bajo así que lo que hicimos fue diagramar de nuevo todos los gráficos para el mástil de la guitarra y agregar todo lo que él considerara necesario. Por supuesto grabamos todas bases nuevas, con batería electrónica, bajo y 2 guitarras, una en un canal haciendo la rítmica, y la otra en otro canal haciendo las melodías, la de "punteo". Para el tipeado volvimos a contar con la inestimable ayuda de Jose Angel, mi padre, y su inseparable Olivetti. Y todo el proceso siguiente fue el mismo que con el 4 Cuerdas, lo armábamos hoja por hoja copiada en la tienda de allá a la vuelta en casa de Botafogo, y lo llevábamos en bolsos a las casas de música del centro para dejarlos en consignación.
Luego llegó el ofrecimiento de la editorial Ricordi Americana y ellos comenzaron a imprimirlo con CD y a distribuírlo mucho mejor que nosotros dos.
Siempre recuerdo las palabras de Botafogo diciéndome que gracias a que lo empujé a este primer proyecto, él se sintió mucho más seguro para seguir con su imparable carrera editorial (ya lleva como 8 métodos propios, o más!). Es otra alegría y satisfacción más que se junta a las de los chicos y chicas que han comprado el libro, han aprendido, y andan ahora por ahí tocando y haciendo la música que ellos querían.
Gracias a todos ellos!...

 

Allá por 1996, me comuniqué con la editorial Ricordi Americana estando en Japón, donde yo residía por aquel entonces, ya que estaban precisando que les escribiera un nuevo método de bajo, pero más resumido y comprimido, ya que por la débil economía de Argentina en esos momentos, no todos los chicos tenían pesos suficientes como para gastar en el Cuatro Cuerdas, un método algo abultado en páginas y precio para sus bolsillos.
Y así es como surgió este libro, con el mínimo de teoría posible y todas bases nuevas, diferentes al Cuatro Cuerdas y al Seis Cuerdas.
Salió editado al año siguiente y aún se sigue editando y vendiendo tanto en Argentina, como en América Latina y España.

 


En 1997, el mismo año en que escribí mi segundo método de bajo, el Bajo Bassico, estando viviendo en Osaka, Japón, un día llega a visitarme desde Tokyo mi entrañable amigo Luis Sartor, genial charanguista, guitarrista y compositor, oriundo de San Javier, provincia de Santa Fe.
Mientras nos tomábamos unos mates, me pregunta: Cómo se podría llegar a tocar en el charango por ejemplo un acorde A-7/9?... (Los métodos existentes de Charango en aquel momento eran muy escuálidos en cuanto a acordes, 3 ó 4 y todos muy básicos). Yo le respondí que sería fácil -aclaro que nunca había tenido un charango en mis manos hasta ese entonces- ya que a cada una de las 5 cuerdas se le debería asignar una nota del acorde, las cuales serían A-C-E-G-B, cosa que hice y le armé una digitación para ese acorde, con la consiguiente mirada y exclamación de placer de su parte.
Y él insistió: Y un acorde G7/13?...Y le armé una posición G-D-F-B-E, al que siguió otra posición y otra más y otra más y... al final le dije, no querés hacer un libro lleno de acordes y con escalas y con todo lo que nadie hizo hasta ahora para este bello instrumento?... Y así salió este método, del cual estamos los dos plenamente orgullosos y agradecidos ya que la respuesta de los colegas de todo el mundo fue tremendamente positiva y agradecida por habernos animado a mostrar las insondables fronteras del Charango, más allá de cualquier imaginación posible.
Pero en realidad, fue todo más simple de lo que parecía. Yo simplemente escribí los 1127 acordes con la misma técnica de Armonía que utilizo en mi instrumento principal, el bajo eléctrico. Y las 17 escalas que mostramos en el método, son las mismas que pueden encontrarse en cualquier otro método, sólo que nadie se había puesto a trasladar al Charango lo que ya existía para la guitarra o el teclado.
Contamos con numerosos agradecimientos de colegas y maestros de todas partes, menciones y hasta diplomas especiales de Festivales Internacionales del Charango.
Muchas gracias a todos ellos y a todos los que han aprendido con él.